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"Si no buscamos un cambio, las cosas seguirán así"
Domingo 8 de febrero de 2009 | Publicado en edición impresa de La Nación
{mosimage}Hasta su encuentro con Susana Milderman y su sistema de gimnasia expresiva yogui, el doctor Hugo Ardiles era un joven violinista que integraba la Orquesta Filarmónica del Teatro Colón. Previamente había tocado en la Orquesta Sinfónica de Córdoba, su ciudad natal, y en la Orquesta de Cámara Promúsica.
Profundizar la propuesta de Milderman para encontrar un camino propio lo llevó a abandonar una beca para continuar estudios en Estados Unidos y una invitación para incorporarse a la Orquesta Filarmónica de Viena. Luego, a recibirse de médico especializado en fisiatría en la Universidad de Buenos Aires, estudiar homeopatía y especializarse en psicología gestáltica, e incluso a investigar en la terapia de vidas pasadas. "Una disciplina me llevaba a la otra, hasta desembocar en la creación de mi escuela, Centros de Energía Terapia Corporal, que aplica las técnicas del yoga a la medicina. Me suelen preguntar cuál de todas estas cosas que hice considero la más importante. Mi respuesta es que lo más importante para mí es lo que estoy haciendo en este momento, responder a un reportaje."
-¿En qué consiste su terapia corporal de los centros de energía?
-Vivimos emocionados y expresando emociones. Podemos estar dos minutos sin respirar, pero ni un segundo sin expresar. Al mismo tiempo, según el yoga, el ser humano es una totalidad mente-cuerpo formada por siete cuerpos interdependientes: cuerpo orgánico, cuerpo energético, cuerpo emocional, cuerpo afectivo o relacional, cuerpo intelectual, cuerpo mental superior y cuerpo espiritual. Según el modo de vida, se pueden formar corazas que afectan estos centros e impiden la expresión de los sentimientos.
-¿Por ejemplo?
-En hijos de padres autoritarios, síntomas como mandíbulas apretadas, contracción de músculos faciales y torácicos, y una expresión corporal que entorpece la manifestación de las emociones. La terapia consiste en desbloquear la energía de los centros, por un lado, y desarrollar la intuición y la creatividad, por el otro. Es una forma de yoga movilizadora, y a cada centro corresponde un tipo de música distinto. Percusión para el centro corporal, el de los pies y las piernas que está en contacto con la tierra; Mozart o Beethoven para la cabeza, que constituye el cuerpo creativo.
-¿Cómo ve la sociedad actual?
-Depende de los anteojos que se ponga para mirarla. No es fácil describirla, pero creo que es una sociedad muy dividida y contradictoria. Si nos ponemos los anteojos de la espiritualidad, vemos que hay mucho por hacer. Por ejemplo, en su mayoría, las grandes religiones fueron creadas para predicar el amor entre los hombres. Sin embargo, cuando repasamos la historia vemos que han sido también generadoras de conflictos, violencias, guerras e intolerancia. ¿Dónde quedó el amor? Años atrás surgió un movimiento que invitaba al ser humano a vivir sanamente. Cuidar el cuerpo, desechar costumbres nocivas, desarrollar su vida espiritual. Pero pronto surgió otro movimiento paralelo, incluso formado en parte por algunos impulsores de la vida sana, que transformó la propuesta en un gran negocio. Piense en una figura querida como el Mahatma Gandhi, al que su lucha por la liberación de la India lo fue llevando a una extrema pobreza, a estar vestido con un taparrabos. Su lucha no violenta logró que Gran Bretaña abandonara la India. Pero con la libertad se desató una tremenda violencia entre hindúes y musulmanes que se cobró miles de muertos. Claro que esta situación no nos debe llevar a bajar los brazos para lograr un mundo mejor.
-¿Qué podría hacer el hombre promedio?
-Cambiar de actitud, renovarse, buscar un camino y comprometerse. Si no buscamos un cambio, las cosas seguirán así
-¿Buscar un camino?
-Eso es algo ineludible que nadie puede hacer por nosotros. No es tan difícil: lo hacemos difícil porque planteamos mal el problema. Porque, en realidad, no importa el camino. Lo importante es la profundidad, la manera de andar. Cristianismo, budismo, yoga, es indistinto; porque la meta, lo que nos espera al final del camino, que es la realización espiritual, es la misma para todos.
-¿Recuerda alguna experiencia con la terapia de vidas pasadas?
-Una particularmente importante y conmovedora. Durante una sesión de terapia de vidas pasadas me vi personificando a un monje tibetano en un monasterio de la ciudad de Lhasa, la capital del techo del mundo , como le dicen al Tíbet. Entonces decidí encontrar el monasterio donde había vivido como monje en esa otra vida. Pero comencé el proyecto con grandes dudas: no tenía dinero suficiente y el Tíbet era un país con un situación política muy conflictiva, por la invasión de China continental. Sin embargo, todo se fue dando para que pudiera realizar el viaje. Como deslizarse por un tobogán. Viajé en junio de 1991 y durante dos años recorrí la India, Nepal y el Tíbet.
-¿Lo encontró?
-¡Lo encontré! Era el monasterio de Drepung, a 8 kilómetros de Lhasa. Fue construido a mediados del siglo XV y era uno de los tres monasterios antiguos más importantes, con sus paredes de piedra, en parte pintadas de amarillo, y sus ambientes interiores en bordó con multitud de pequeños dibujos. Fue una gran emoción. Conté mi experiencia en Regreso al Tíbet , libro que ya tuvo dos ediciones: una en 1996 y otra, al año siguiente. Luis Aubele |
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Si no buscamos un cambio, las cosas seguirán así |
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Domingo 8 de febrero de 2009 | Publicado en edición impresa de La Nación
Hasta su encuentro con Susana Milderman y su sistema de gimnasia expresiva yogui, el doctor Hugo Ardiles era un joven violinista que integraba la Orquesta Filarmónica del Teatro Colón. Previamente había tocado en la Orquesta Sinfónica de Córdoba, su ciudad natal, y en la Orquesta de Cámara Promúsica.
Profundizar la propuesta de Milderman para encontrar un camino propio lo llevó a abandonar una beca para continuar estudios en Estados Unidos y una invitación para incorporarse a la Orquesta Filarmónica de Viena. Luego, a recibirse de médico especializado en fisiatría en la Universidad de Buenos Aires, estudiar homeopatía y especializarse en psicología gestáltica, e incluso a investigar en la terapia de vidas pasadas. "Una disciplina me llevaba a la otra, hasta desembocar en la creación de mi escuela, Centros de Energía Terapia Corporal, que aplica las técnicas del yoga a la medicina. Me suelen preguntar cuál de todas estas cosas que hice considero la más importante. Mi respuesta es que lo más importante para mí es lo que estoy haciendo en este momento, responder a un reportaje."
-¿En qué consiste su terapia corporal de los centros de energía?
-Vivimos emocionados y expresando emociones. Podemos estar dos minutos sin respirar, pero ni un segundo sin expresar. Al mismo tiempo, según el yoga, el ser humano es una totalidad mente-cuerpo formada por siete cuerpos interdependientes: cuerpo orgánico, cuerpo energético, cuerpo emocional, cuerpo afectivo o relacional, cuerpo intelectual, cuerpo mental superior y cuerpo espiritual. Según el modo de vida, se pueden formar corazas que afectan estos centros e impiden la expresión de los sentimientos.
-¿Por ejemplo?
-En hijos de padres autoritarios, síntomas como mandíbulas apretadas, contracción de músculos faciales y torácicos, y una expresión corporal que entorpece la manifestación de las emociones. La terapia consiste en desbloquear la energía de los centros, por un lado, y desarrollar la intuición y la creatividad, por el otro. Es una forma de yoga movilizadora, y a cada centro corresponde un tipo de música distinto. Percusión para el centro corporal, el de los pies y las piernas que está en contacto con la tierra; Mozart o Beethoven para la cabeza, que constituye el cuerpo creativo.
-¿Cómo ve la sociedad actual?
-Depende de los anteojos que se ponga para mirarla. No es fácil describirla, pero creo que es una sociedad muy dividida y contradictoria. Si nos ponemos los anteojos de la espiritualidad, vemos que hay mucho por hacer. Por ejemplo, en su mayoría, las grandes religiones fueron creadas para predicar el amor entre los hombres. Sin embargo, cuando repasamos la historia vemos que han sido también generadoras de conflictos, violencias, guerras e intolerancia. ¿Dónde quedó el amor? Años atrás surgió un movimiento que invitaba al ser humano a vivir sanamente. Cuidar el cuerpo, desechar costumbres nocivas, desarrollar su vida espiritual. Pero pronto surgió otro movimiento paralelo, incluso formado en parte por algunos impulsores de la vida sana, que transformó la propuesta en un gran negocio. Piense en una figura querida como el Mahatma Gandhi, al que su lucha por la liberación de la India lo fue llevando a una extrema pobreza, a estar vestido con un taparrabos. Su lucha no violenta logró que Gran Bretaña abandonara la India. Pero con la libertad se desató una tremenda violencia entre hindúes y musulmanes que se cobró miles de muertos. Claro que esta situación no nos debe llevar a bajar los brazos para lograr un mundo mejor.
-¿Qué podría hacer el hombre promedio?
-Cambiar de actitud, renovarse, buscar un camino y comprometerse. Si no buscamos un cambio, las cosas seguirán así
-¿Buscar un camino?
-Eso es algo ineludible que nadie puede hacer por nosotros. No es tan difícil: lo hacemos difícil porque planteamos mal el problema. Porque, en realidad, no importa el camino. Lo importante es la profundidad, la manera de andar. Cristianismo, budismo, yoga, es indistinto; porque la meta, lo que nos espera al final del camino, que es la realización espiritual, es la misma para todos.
-¿Recuerda alguna experiencia con la terapia de vidas pasadas?
-Una particularmente importante y conmovedora. Durante una sesión de terapia de vidas pasadas me vi personificando a un monje tibetano en un monasterio de la ciudad de Lhasa, la capital del techo del mundo , como le dicen al Tíbet. Entonces decidí encontrar el monasterio donde había vivido como monje en esa otra vida. Pero comencé el proyecto con grandes dudas: no tenía dinero suficiente y el Tíbet era un país con un situación política muy conflictiva, por la invasión de China continental. Sin embargo, todo se fue dando para que pudiera realizar el viaje. Como deslizarse por un tobogán. Viajé en junio de 1991 y durante dos años recorrí la India, Nepal y el Tíbet.
-¿Lo encontró?
-¡Lo encontré! Era el monasterio de Drepung, a 8 kilómetros de Lhasa. Fue construido a mediados del siglo XV y era uno de los tres monasterios antiguos más importantes, con sus paredes de piedra, en parte pintadas de amarillo, y sus ambientes interiores en bordó con multitud de pequeños dibujos. Fue una gran emoción. Conté mi experiencia en Regreso al Tíbet , libro que ya tuvo dos ediciones: una en 1996 y otra, al año siguiente. Luis Aubele |
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Última actualización el Martes 04 de Agosto de 2009 03:07 |
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Yoga para corregir malas posturas |
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Cuando estamos preocupados o tenemos la atención puesta en algo determinado, por ejemplo trabajando o estudiando, cuando nos cansamos vamos poniéndonos tensos inconscientemente, aun cuando nos guste lo que hacemos. Con más razón si no estamos haciendo algo agradable o elegido por nosotros. Suele ser el cuello lo que primero se contractura, y termina doliéndonos. Se ponen duros los músculos de la nuca, y nuestra mente se va para cualquier lado, menos hacia la tarea realizada: nos distraemos, quitando la atención como defensa inconsciente. Los músculos contracturados producen lordosis cervical al aumentar su curvatura, y como compensación aumenta la cifosis dorsal y la lordosis lumbar.
El cuello es lo que en la Terapia de Centros de Energía llamamos “Centro Laríngeo”. Es la zona del cuerpo relacionada con el intelecto, el pensamiento, lo aprendido y los recuerdos: abarca desde las clavículas y los omóplatos por abajo, hasta las cejas y el occipital por arriba, incluyendo los dedos de las manos. Este Centro comprende a todos los órganos de los sentidos (vista, oído, gusto, olfato y tacto de los dedos). Por los sentidos entra toda la información que llega a nuestro intelecto, y tenemos también allí la salida del pensamiento (la comunicación de lo pensado mediante la voz, la palabra y el movimiento independiente de los dedos). Por lo tanto, es la zona con más actividad cuando trabajamos o estudiamos, y va a generar el cansancio y los dolores que luego no sabemos cómo sacarlos de encima.
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| Lordosis lumbar y cervical con cifosis dorsal |
Lordosis y cifosis corregidas |
Tenemos que aprender a aflojar los músculos del cuello y eso no se logra moviendo la cabeza solamente: a veces así es peor. La relajación debe ser hecha en forma indirecta, pasiva. Lo mejor es aflojar los músculos del cuello mediante la llamada “Ásana del Cuello”, que se puede hacer así:
- Sentado con la columna derecha, dejo caer la cabeza hacia delante tomando mi cabeza con ambas manos, con los dedos entrelazados. No hago fuerza sino simplemente me cuelgo de la cabeza como si estuviera colgado de la rama de un árbol, para que el peso de los brazos vaya estirando los músculos del cuello. Cuento 10 respiraciones lentas y luego, sacando las manos, subo la cabeza despacio.
- Después inclino la cabeza hacia la derecha, tomándola con la mano derecha que pasa por encima de ella, con la punta de los dedos por debajo de la oreja izquierda. El brazo vuelve a quedar colgado de la cabeza. Cuento 5 respiraciones lentas y subo la cabeza.
- Repito lo mismo hacia la izquierda, contando también 5 respiraciones. Al elongarse los músculos del cuello ceden las contracturas.
A veces, en mi actividad diaria suelo tener dolor en el cuello por aguantar muchas horas de trabajo con poco descanso. No siempre tendría la oportunidad de hacer este ejercicio. Pero hay algunas formas indirectas de relajar mis músculos mediante la “respiración dirigida”. Hay tres posibilidades en las que podría echar mano a esta respiración dirigida para relajarme:
- Si soy empleado y trabajo en una oficina separada, solo o con pocas personas.
- Si trabajo frente al público, en una oficina o detrás de un mostrador.
- Si soy jefe de una sección y tengo un lugar privado para mí solo. También si estoy leyendo, escribiendo o estudiando en mi casa.
- Si estoy solo o con pocos compañeros pero sin contacto directo con el público, puedo usar esta respiración para momentos de cansancio: sentado en mi silla, busco una postura cómoda y me relajo como cuando viajo en un transporte de larga distancia, entornando los ojos, y manteniendo la columna lo más recta posible, bien apoyada la espalda en el respaldo. Coloco las manos ligeramente cerradas sobre los muslos y dejo caer la cabeza hacia adelante para elongar con su peso los músculos posteriores del cuello y de la espalda.
Mando la respiración al “punto medio de la cabeza”, que está en el fondo del techo de la nariz, percibiendo el suave sonido que el aire hace al pasar por ese lugar, tanto a la entrada como a la salida. Tomo conciencia así de la parte más elevada del Centro Laríngeo. Esto me llevará de a poco a relajarme, y al mantener la atención en un solo punto, los pensamientos automáticos se van aflojando. Mantengo esta respiración todo el tiempo que pueda: esta relajación puede llevarme 5 o 10 minutos. Esta técnica es el comienzo de una relajación profunda que aconsejo hacerla en casa antes de dormir, todas las noches: permanezco respirando así unos minutos sentado en la cama, y luego me acuesto en mi posición habitual. Dormiré mejor y descansaré más. También puedo relajarme acostado boca arriba y luego me pongo en mi posición de costumbre para dormir. 2) Si trabajo frente al público, en una oficina o detrás de un mostrador, no podré relajarme cerrando los ojos. Pero puedo tener la misma sensación de respirar mandando el aire hacia el “punto medio de la cabeza”. Para poder hacer esto sin forzarme y atendiendo mi tarea, será necesario que lo haya practicado antes en casa, a solas, aprendiendo así a relajarme o a meditar. El solo hecho de orientar la respiración hacia el “punto medio de la cabeza” me llevará automáticamente a la relajación. Cuando esté frente al público parece que esto me resultaría difícil hacer, pero no lo es si estoy recordando algo que ya conozco. Muchos profesores pueden practicar esta respiración mientras dan clase. De a poco puedo también ir mandando la respiración hacia otras partes de mi cuerpo que las sienta tensas o doloridas, por ejemplo, en la cara o las piernas. Puedo mover levemente la cabeza para tomar conciencia de los músculos tensos del cuello o de la cara. Por supuesto, el aire sale por la nariz pero la energía sigue al pensamiento cuando la dirijo a alguna pare determinada de mi cuerpo. Cuando explico esto a mis pacientes me dicen que es imposible hacerlo si se está hablando con alguien, pero todo es cuestión de comenzar a intentarlo: los músicos y los actores están constantemente percibiendo los músculos de su cuerpo que pudieran cansarse o ponerse tensos cuando están frente al público, y pueden relajarse mediante esta sencilla técnica, sin perder la atención de lo que están haciendo. Un músico no puede tocar su instrumento con tensiones en su cuerpo. Muchas veces no ponemos en práctica esta respiración por no creer en los resultados de algo tan simple. Vale la pena intentarlo, pero hay que practicarlo antes, cuando estemos solos. Otra de las causas de tensiones y dolores cervicales es que tenemos la computadora a un costado del escritorio. Lo ideal sería tenerla frente a uno y a un nivel más bajo para inclinar levemente el cuello. Pero esto no es posible siempre puesto que podemos estar trabajando con elementos que nos proporcionan otros. En este caso podemos subir un poco nuestro asiento con un pequeño almohadón y los resultados suelen ser asombrosos cuando inclinamos un poco la cara hacia delante en lugar de subirla hacia la pantalla. 3) Si soy jefe de una sección y tengo una oficina privada, con más libertad puedo proporcionarme varios momentos de descanso a lo largo del día, de la misma manera que pudiera tomarme un café, relajándome acostado en un sofá, en el suelo, o simplemente sentado de manera cómoda en mi sillón. El sistema es el mismo: con los ojos cerrados o entornados, tomo aire sintiendo su entrada y su salida en el “punto medio de la cabeza”, en el fondo del techo de la nariz. Cuando he conseguido esta sensación con claridad comienzo a enviar el aire cuando sale (en realidad, la energía) a las zonas de mi cuerpo que sienta tensas o con dolor. Pongo la intención de enviarles calor, y al cabo de un rato el calor estará allí. Para no quedarme dormido es conveniente proponerme, al comienzo de la relajación, el tiempo que voy a permanecer en ella. Esto da siempre resultado porque nuestra mente registra todo lo que programemos al entrar en relajación o en meditación. Por ese motivo, esta práctica puede ser usada también para resolver algún problema que nos preocupe: una vez que sentimos que nos hemos relajado, enfoquemos nuestra mente al problema a resolver y siempre tendremos, sin saber cómo, la solución o la apertura necesaria para la salida buscada. Otra mala postura puede ser la lordosis exagerada de nuestra columna cuando estamos de pie (cintura hundida hacia delante con la cola hacia atrás), produciendo dolor lumbar y hasta ciática, o la cifosis dorsal (encorvados hacia delante con la espalda redondeada). Sobre estas posturas ya he hablado en el número 7 (“Yoga y dolores articulares”) y me remito a él. |
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Última actualización el Martes 04 de Agosto de 2009 02:58 |
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